La doctora Naiara Fernández, médico geriatra de IMQ Igurco, asegura que la crisis sanitaria ha puesto en riesgo la cobertura de sus necesidades fisiológicas, clínicas, funcionales y psicosociales
Según datos del Eustat de 2019, más de 28.000 personas mayores de 85 años viven en solas en Euskadi. Este grupo etario está considerado de alto riesgo de mortalidad en caso por el SARS-CoV-2, por lo que se vio severamente afectado por las restricciones de la movilidad establecidas en los meses de marzo, abril y mayo, “hecho que ha condicionado un impacto negativo en la salud física y emocional de los mayores con más edad, habiendo puesto en riesgo la cobertura de sus necesidades fisiológicas (acceso a alimentos y su preparación), clínicas (valoraciones médicas presenciales), funcionales (dificultad para actividad física en el propio domicilio con pérdida funcional secundaria) y psicosociales (afectividad, reconocimiento y autorrealización)”, señala la doctora Naiara Fernández, médico geriatra de IMQ Igurco.
